
Reflexion:
Tres rasgos característicos del MCC
Por Monseñor Faustino Burgos Brisman, C.M.
Asesor Espiritual del GLCC
Corría el año 2019, en el cual se desató una pandemia que todos conocemos y que, aún se sienten sus estragos en la población mundial. Es en ese año cuando el Señor me llama a realizar el Cursillo de Cristiandad. Sería el #874 para hombres a celebrarse del 4 al 7 de abril en la Arquidiócesis de Santo Domingo. Fue una experiencia formidable, única, maravillosa. Me hizo hacer una mirada retrospectiva hacia mis padres (ya fallecidos, pero cursillistas a carta cabal), mirada comprensiva y agradecida. Ahora comenzaba a entender porqué ese compromiso eclesial de mis padres fue tan dinámico, tan consistente y pudo perdurar hasta el final de sus vidas. Es que el cursillo crea conciencia de quiénes somos, dónde estamos y para qué estamos aquí en la tierra y en una familia que se llama Iglesia.
El MCC es un movimiento eclesial, de la Iglesia, que camina, siente y padece con la Iglesia. Su misión es evangelizar. Procurar que el bautizado viva y crezca en esa gracia bautismal que un día recibió. De tal forma, que cuando un no cristiano se encuentre con un cursillista, vea en él, no una simple persona, sino al mismo Jesucristo, nuestro Hermano Mayor. El Señor envió a los doce a evangelizar, y así lo hicieron. San Pablo, que al igual que nosotros recibió el llamado, expresó: “¡Ay de mí si no evangelizo!” (1). Este es el ser del cursillista.
Enrolarse, meterse en la misión evangelizadora de la Iglesia para eso estamos en el mundo. Ciertamente que el mundo de hoy, tan diverso y tan polifacético, nos trae retos que pueden asustarnos, pero ya el Señor nos advirtió: “No tengan miedo, remen mar adentro y echen las redes.” ( 2 ) Los vertiginosos cambios que se van sucediendo en la humanidad, nos exigen profundizar y discernir cuidadosamente para que no desvirtuemos la esencia del evangelio que es Cristo mismo (ya en 1979, los Obispos de América Latina junto al Santo Padre nos lo advertían: “No se puede reducir la persona de Jesucristo” ( 3)
Entonces, hasta aquí identificamos tres rasgos muy importantes del MCC hoy día: 1-Es un movimiento eclesial, 2-Es un movimiento que por su misma naturaleza ha de estar en constante discernimiento, a la luz del Espíritu Santo, y, como consecuencia de los dos anteriores aspectos, 3- Vive la unidad en medio de la diversidad. Es decir, “Hay diversidad de dones y carismas, pero un mismo Dios y Señor que obra todo en todos” ( 4 ). Cada miembro del MCC, sea nacional, regional (como el GLMCC), o a nivel mundial, ha de expresar: “Vivo Yo, pero no soy yo, es Cristo que vive en Mi” (5 ). Unidad en la diversidad de ambientes, lenguas y culturas. Eclesialidad, ser parte de la Iglesia que camina en clave sinodal (comunión, misión, participación y corresponsabilidad) y, en discernimiento para trabajar en la evangelización con ardor, con una nueva expresión y empleando nuevos métodos. Vivamos en Cristo, unidos, juntos más allá, siempre más allá!

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